Que nervios pasé viendo la final del mundial de Sudáfrica, no sabía de que oráculo fiarme. El pulpo Paul, que hasta entonces no había fallado daba la victoria a nuestra selección, pero en el Palco estaban los Príncipes de Asturias. La esperanza que me daba el cefalópodo se iba cuando las cámaras enfocaban a la zona VIP. No quiero atribuirles a Don Felipe y a Doña Letizia el calificativo de gafes, sólo recordar que en el primer y último partido en el que ellos estuvieron presentes el conjunto nacional perdió contra Suiza. Esto me tuvo inquieto.